La instalación de aplicaciones en un nuevo smartphone o tablet, es una de las mejores partes de estrenar estos aparatitos. Entre la emoción del momento y la cantidad de apps disponibles que prometen hacer “de todo”, realmente llegamos a pensar que con nuestro teléfono somos capaces de cualquier cosa. Y nada más lejos de la realidad, porque sí que hacen de todo, y si no lo hacen, te dan toda la información y las herramientas posibles para que cumplas tal objetivo. Es decir, no te hacen la comida, pero te dan miles de recetas pasito a pasito con multitud de fotografías; y obviamente, no pueden llevarte de viaje a Nueva York, pero sí te reservan el billete de avión y la habitación del hotel, te indican todo el trayecto desde tu casa hasta la mismísima puerta de tu hotel, el tiempo que hará allí y cuantas fotografías o guías turísticas quieras sobre la capital de los rascacielos. Pídeles lo que quieras, incluso pueden afinarte tu guitarra y decirte el nombre de la canción y el artista que estás escuchando.
Si también eres un amante de los smartphones y las tablets, reconocerás ese estado místico en el que te encuentras cuando abres un paquete y sacas una maravilla de la tecnología tan inmaculada y divina que hasta te da pena tocarla y dejar tu insignificante huella en su reluciente pantalla: ya puede derrumbarse el mundo, que tú sigues mirando esa máquina como si se tratara del mismísimo Dios. El caso es que, hace poco, a un amigo le regalaron un iphone por su cumpleaños, y cuando se encontraba aún dentro de ese estado de atontamiento justificado instalando aplicaciones, de repente algo hizo que saliera de su ensimismamiento. A ver, seamos sinceros, casi todo llama la atención cuando te adentras en el App Store (Apple) o en Google Play (Android) para buscar apps que instalar en tu aparatito: si algo le había hecho salir de su estado zen, merecía la pena ver qué era.
Pues resulta que los smartphones también tasan viviendas, algo que le venía de perlas a mi amigo, pues se hallaba inmerso en un proceso de compra-venta de una vivienda. Según el “20 Minutos”, estas apps “nos dan el precio del metro cuadrado allí donde estemos. Gracias al geoposicionamiento la aplicación busca en un radio máximo de 1,5 kilómetros valores de viviendas en nuestra base de datos y calcula la media del metro cuadrado en la zona. Te ofrece el plano de la zona con la ubicación de los valores de las viviendas que ha aplicado para su cálculo”. “La tasación online se obtiene mediante el análisis de las características del piso en comparación con los datos registrados en la base de datos. En sólo unos segundos, visualizamos el valor del piso sobre el que ha realizado la consulta. Pero además de la tasación online, podemos acceder a otro servicio online gratuito que aporta información sobre el mercado de la zona seleccionada o georreferenciada. Así, podremos saber cuánto valen los inmuebles del entorno en el que nos encontremos.” Además, muchas de estas aplicaciones son gratuitas y pertenecen a grandes sociedades de tasaciones, que inspiran confianza a la hora de creer lo que nos dicen. Y tienen otro punto a su favor, algo característico de las redes sociales: la posibilidad de poder consultar las fotos, vídeos, calificaciones u opiniones de otros usuarios que iban buscando por el mismo camino.
No cabe duda de que pueden ser una gran ayuda a la hora de elegir la futura vivienda. Ahora bien, esto es algo parecido al hecho de que no nos fiamos del diagnóstico que nos hace cualquier amigo cuando estamos enfermos, porque sólo nos resulta 100% seguro y tranquilizador el del médico que nos visita y luego nos da su diganóstico en base a lo que ha observado y analizado. ¿Cómo me voy a fiar del precio que según una app tiene mi futura vivienda sin la opinión de un técnico experto que vaya allí y me lo confirme? ¿Usted lo haría?
Y por si fuera poco, luego leemos cosas como estas: el pasado 14 de noviembre de 2012, el blog “Perito y tasador”, publicaba que había salido una nueva “sentencia del Tribunal Supremo que establecía como criterio general la inspección del bien inmueble a valorar en el dictamen del perito“, ya que esa visita permite al perito “comprobar las características del bien y valorarlas desde el conocimiento real de las mismas, mediante el examen personal y directo del objeto de valoración, ya que, de otra forma, el dictamen no podría ser tenido en cuenta por no contener el estado de conservación o la calidad de lo materiales utlizados”. En Perytas, a pesar de adorar los smartphones con todas sus aplicaciones, tenemos la misma opinión, por eso nuestros técnicos siempre visitan el inmueble, aunque siempre utilicen además otra información: una cosa no quita la otra, todos esos datos son necesarios.
“Los dictámenes emitidos para la comprobación de valores han de contener los elementos, datos, razonamientos y justificaciones necesarias, para que los interesados puedan conocer las razones del valor resultante“. Y para finalizar, le planteamos una última pregunta: ¿tiene el mismo valor el razonamiento de una máquina, por mucho que se base en datos fiables, que el de un profesional que además de consultar esos datos visita el inmueble en cuestión?
¿Por qué no recomendamos realizar pretasaciones?
Puede descubrir en nuestro blog de tasaciones un post específico en el que hablamos sobre las pretasaciones. Descubre el motivo por el que, en Perytas, no recomendamos realizar pretasaciones.
FUENTES:
- Diario “20 minutos”: “Los ‘smartphones’ también nos sirven para tasar y comprar casas”
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